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Los Deseos de Él. Capitulo 2.

  • 11 ago 2019
  • 8 min de lectura

Eliot caminaba alrededor de la habitación mientras el aburrimiento amenazaba con consumirlo.


Estas últimas semanas en la casa de su hermano habían sido prácticamente un infierno. Había vuelto a los días en los que era un adolescente y sus padres lo habían tenido sujeto con una correa muy apretada. En aquellos tiempos apenas y había sido capaz de salir de casa, sus padres habían tenido un excesivo control sobre las cosas que hacía, los amigos con los que se veía, sus notas escolares y las actividades que hacía para divertirse como los deportes que jugaba o lo que hacía con su computador y teléfono celular.


Sus padres se aseguraban de que Eliot fuera del instituto hacia su casa y viceversa, salvo las pocas veces que sus padres le daban permiso para ir a la casa de uno de sus amigos o a las ocasionales fiestas de cumpleaños.


Eliot sabía que el comportamiento de sus padres había sido excesivo, pero no podía culparlos, es más, los entendía completamente. Sus padres cargaban con un gran trauma y sobreproteger a Eliot había sido la única manera que tenían de sobrellevarlo.


La verdad era que el matrimonio Crowner-Roberts (los padres de Ethan y Eliot) no siempre había tenido dos hijos. Una vez Eliot había tenido una hermana mayor llamada Emma que tendría 27 años en ese momento. Emma y Ethan habían sido muy unidos, más unidos de lo que Eliot y Ethan nunca lo habían estado, ya que solo se llevaban tres años de diferencia, siendo Ethan el hermano mayor. Su relación era muy estrecha, se contaban todo, se apoyaban y se daban consejos entre ellos, siempre dejando a Eliot de lado ya que lo consideraban el molesto hermanito menor.


Eliot siempre se había sentido resentido por eso ya que él consideraba que también merecía un hermano mayor al que pudiera contarle todo.


Pero como sea, él ya no necesitaba nada de eso.


El asunto era que, cuando Eliot tenía 12 años, Emma 18 y Ethan 21, el comportamiento de Emma había comenzado a cambiar drásticamente. Ethan había estado en la universidad por lo que a pesar de seguir siendo unido a Emma, él no había estado en casa para observar el comportamiento destructivo de su hermana. Pero Eliot si había estado.


Eliot había sido testigo de las peleas de su hermana con sus padres por siempre llegar tarde a casa y por oler a humo y a bebidas alcohólicas, había sido testigo de cómo su hermana estaba constantemente con su teléfono celular mensajeándose con alguien extraño, había sido testigo de cómo sus notas escolares había caído hasta el piso después de haber estado en el cuadro de honor en más de una ocasión, había sido testigo de la pasión y el constante estado de excitación en el que su hermana se encontraba sumida cada vez más con cada día que pasaba.


Había sido testigo de cómo la policía había llegado un día a su casa y le había dicho a sus padres que habían encontrado el cuerpo sin vida de Emma en una habitación de hotel y que su sospecha de muerte había sido una sobredosis de fuertes drogas y estimulantes.


Había sido testigo de cómo días después de su muerte se había descubierto todo lo que Emma había hecho en los últimos meses de su vida. Al parecer Emma había estado viéndose con un sujeto muchos años mayor que ella, alrededor de los cuarenta años, que se había convertido en su amante y quien había sido quien la introdujo en el mundo de las drogas, abandonándola el mismo día de su muerte cuando se dio cuenta de que Emma se había convertido en una fuerte adicta a las sustancias que le daba. Ahogada en la pena y la desesperación Emma había ingerido un cóctel de drogas tan potente que la había llevado a su muerte casi inmediatamente.


Ni sus padres ni Ethan habían superado muy bien ese suceso. Sus padres habían encerrado a Eliot en una burbuja tratando de evitar perder a otro de sus hijos y Ethan había huido, centrando su vida en sus estudios y sus metas, volviendo muy pocas veces a casa, tan pocas que Eliot podría contar sus visitas con los dedos de una mano, tratando de eliminar el dolor por haber perdido al ser al que estaba tan unido.


A Eliot en realidad no le había dolido tanto la muerte de su hermana, después de todo había convivido muy poco con ella, pero a veces se preguntaba cómo hubiera sido sentir la pérdida de Emma tan profundo como sus padres e Ethan la habían sentido. Otras veces Eliot pensaba que había algo mal en él, algo que lo hacía ser como era y le impedía estar muy unido o sentir emociones muy profundas hacia alguien más.


Sea como fuere, la muerte de Emma había sido lo que había empujado a sus padres a convertirse en unas personas sobreprotectoras por lo que Eliot lo entendía. No podía odiarlos o culparlos por eso a pesar de que se había sentido solo y aislado mientras crecía ya que no solo había perdido a una hermana sino que prácticamente había perdido a Ethan también, ya que este solo le llamaba cuando era sus cumpleaños, las pocas veces que lo recordada, y pocas veces se habían visto mientras Eliot pasaba de niño a adolescente y de adolescente a hombre.


Esa también había sido una de las razones por las que Eliot se había resentido con su hermano y la razón por la que ahora le costaba tanto acostumbrarse a vivir con el hombre.

Eliot se sentía como si hubiera retrocedido en el tiempo y fuera de nuevo un adolescente debajo de un régimen, solo que ahora no eran sus padres quienes lo controlaban, sino su hermano mayor.


Eliot había salido poco en las tres semanas que llevaba viviendo con su hermano, ya que a este no le gustaba que no estuviera en casa cuando llegaba. Eliot tenía que dar pasos delicados cuando estaba alrededor de su hermano ya que Ethan era muy controlador y obsesivo con todo lo referente a su casa y como se hacían las cosas según como él quería que se hicieran. Si Ethan quería la cena a las seis de la tarde, a esa hora tenía que estar lista la cena, ni un minuto antes ni un minuto menos.


Si Ethan quería que Eliot lavara la ropa con una marca de detergente, tenía que lavarla con esa y con ninguna otra. Si Ethan quería que Eliot fuera de su casa a la universidad y viceversa, sin desviarse a ningún otro sitio, entonces Eliot tenía que hacerlo o se enfrentaba a la ira de su hermano.


Solo una vez Eliot se había atrevido a desafiar al Ethan y aun se estremecía debido a las consecuencias. Su hermano le había dado una conferencia de una hora acerca de los peligros de no seguir órdenes y le había dado una mirada entre enojada y decepcionada que lo había dejado estremeciéndose. Eliot había perdido su espíritu rebelde después de eso.


La peor parte no era el estricto control que su hermano estaba poniendo sobre su vida, Eliot podía vivir con eso y en realidad no era tan malo, pero lo que en verdad le molestaba era que no había follado, o sido follado, en todo el tiempo que tenía viviendo con su hermano.

Esa era la verdadera tortura.


Eliot ya no podía soportar otro día más de la obligada abstinencia y había estado planeando una manera de escaparse del control de su hermano el tiempo suficiente como para conseguir una buena jodida sin ser descubierto.


Y al parecer su día, o noche, de suerte había llegado.


Su hermano le había dicho esa mañana que planeaba llegar tarde a la casa ya que tenía una reunión muy importante en su empresa a la que no podía faltar. Está de más decir que había advertido a Eliot sobre salir de la casa cuando él no estuviera y que ni se le ocurriera escaparse ya que él de alguna forma u otra se enteraría y Eliot sabía que decía la verdad.

Es por eso que, en vez de salir, Eliot había invitado a su mejor amigo Terrence al departamento.


Después de todo, su hermano había dicho que no podía salir, pero no había dicho nada acerca de invitar a alguien ¿o sí?


Eliot sonrió maquiavélicamente mientras escondía una caja de condones y un bote de lubricante debajo de uno de los cojines del caro y suave sofá de su hermano. De una forma u otra Eliot planeaba tener algo de diversión real esa noche.


Terrence era un amante excelente e insaciable y aunque Eliot y Terrence se habían acostado pocas veces ya que eran más amigos que amantes, esas veces habían sido maginas y explosivas y Eliot había atesorado cada segundo de ello.


El solo recordar las escenas de sexo caliente tenía a su polla dura como una roca y a su culo palpitando por ser llenado.

Eliot presiono la palma de su mano sobre el bulto creciendo en la parte delantera de sus jeans y gimió en el momento justo en el que el sonido del ascensor llegando a su piso sonó alrededor del apartamento.


Eliot corrió hacia el ascensor y presiono la clave, sonriendo mientras hacía a su amigo pasar.


—Wow —Terrence dio un silbido por lo bajo mientras observaba todo el departamento—. Que lujoso.


Eliot se encogió de hombros. —A mi hermano le gustan los lujos.


—Sí, puedo verlo ¿de casualidad está soltero? No me importaría que fuera mi Suggar Daddy.


—Ew, no te invite aquí para que buscaras posibilidades con mi hermano —el estómago de Eliot se revolvió ante el pensamiento de su mejor amigo teniendo sexo con su hermano.


—No, no lo hiciste. Por cierto, te he traído un regalo.


Terrence sacudió una bolsa de papel que Eliot no se había dado cuenta tenía en la mano y lo miro con un brillo maligno en sus ojos.


—¿Qué es eso? —preguntó Eliot con curiosidad.


—Algo que nos ayudara a ponernos de buen ánimo —Terrence dio una ligera risita mientras seguía a Eliot hacia el sofá.


—Nunca antes necesitamos algo que nos pusiera de buen ánimo, pensé que eso era natural —dijo Eliot con sospecha mientras se sentaba en el sofá.


—No, no lo necesitamos, pero esto nos ayudará a que las sensaciones sean cien veces mejores. Será espectacular, te lo aseguro —Terrence saco una botella de cristal de la bolsa de papel y la dejo sobre la mesita de café frente a ellos. La botella estaba llena de un líquido rosa claro, como el vino rosa, pero no tenía alguna etiqueta o algo que indicara que era o quien lo había hecho.


Terrence se levantó del sofá y fue hacia el área donde Ethan mantenía en un estante una gran cantidad de bebidas y vasos. Terrence tomo dos copas de cristal y volvió hacia Eliot con un andar acechante.


—Después de esta noche el sexo no volverá a ser lo mismo para ti.


—Eso espero —suspiro Eliot con desgana.


Terrence lleno las copas hasta la mitad con el líquido claro de la botella y le ofreció una de las copas a Eliot mientras tomaba la otra para sí mismo.


Eliot acerco la copa hasta su cara y olio discretamente. El líquido olía como a fresas y algo más dulce, por lo que Eliot se relajó un poco y le dio a Terrence una sonrisa sensual.


—Por el buen sexo —dijo Eliot mientras chocaba su copa con la de Terrence.


Eliot llevo la copa hasta sus labios y bebió más de la mitad del claro líquido. El líquido paso tranquilamente a través de su garganta, extrañamente un poco frió, y se asentó en su estómago con calma. Su boca quedo con un cálido sabor dulce que hizo que volviera a inclinar la copa y bebiera el resto del líquido.


—¿No vas a beber? —pregunto Eliot cuando vio que la copa de Terrence estaba intacta.


—Por supuesto que si —Terrence sonrió.


Terrence llevo la copa cerca de sus labios, pero justo cuando estaba a punto de tomar un trago del líquido, el sonido de las puertas del ascensor abriéndose lo detuvo.

Los ojos de Eliot se abrieron como platos mientras saltaba hacia atrás poniendo distancia entre Terrence y él justo cuando su hermano entraba en la sala de estar.


El corazón de Eliot comenzó a latir erráticamente, como un conejo asustado, mientras miraba a su hermano observar toda la escena ¡Oh, diablos, estaba en un montón de problemas!


—¿Qué está pasando aquí? —la atronadora voz de Ethan se hizo eco en toda la habitación.


 
 
 

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